Una persona que es vÃctima de mensajes de odio o de hechos de violencia en razón a su nacionalidad, puede desarrollar problemas de salud mental, que se agudizan aún más cuando se trata de niños, niñas y adolescentes. Tal es el caso de Abel quien tiene 13 años y recientemente le preguntó a su mamá ¿por qué los polÃticos odiaban tanto a los migrantes en este paÃs? una conversación que tomó por sorpresa a MarÃa, quien hace 6 años decidió residir, junto a su familia, en la ciudad de ValparaÃso.
Otro caso fue el de Fabiana de 8 años quien le dijo a su mamá llorando «Mami, no quiero hablar venezolano» esto ocurrió luego de ser discriminada por sus amiguitas del colegio quienes le dijeron que no le hablarÃan más con ella mientras no hablara chileno; actualmente Fabiana padece de trastornos del sueño y perdida del apetito.
Para la especialista Lus Marina Torrealba (@psicosanatuvida_ ) la xenofobia puede tener un impacto significativo en niños y adolescentes que afecte su bienestar emocional y desarrollo. Está forma de discriminación puede generar sentimientos de exclusión, ansiedad, baja autoestima y estrés emocional en los jóvenes afectados.
Torrealba afirma que para abordar está situación, los padres deben:
– Fomentar un diálogo abierto sobre diversidad, respeto y aceptación desde una edad temprana.
– Demostrar actitudes inclusivas y respetuosas, sirviendo como modelos a seguir para los niños.
– Enseñar a los niños sobre diversas culturas y tradiciones para promover la comprensión y empatÃa.
– Reforzar la autoestima de los niños alentándolos a apreciar y valorar su identidad cultural.
– Si los niños enfrentan discriminación, los padres deben intervenir, ya sea hablando con educadores o abogando por polÃticas inclusivas.
– Brindar apoyo emocional constante, creando un ambiente donde los niños se sientan seguros expresando sus emociones.
– Involucrarse en actividades que fomenten la inclusión y diversidad, fortaleciendo asà el sentido de comunidad.
Al abordar la xenofobia desde una edad temprana y proporcionar apoyo constante, los padres pueden ayudar a mitigar los impactos negativos y cultivar una generación más inclusiva y respetuosa.
